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[Spanish] Turnabout Waste of Time

Éste es un drabble viejo que se me olvidó que había escrito pero no posteado acá.

Título: Turnabout Waste of Time
Fandoms: Ouran High School Host Club/Apollo Justice: Ace Attorney
Notas: Ignoremos que esta gente no vive siquiera en el mismo país (a no ser que se imaginen que fuese la versión japonesa, Gyakuten Saiban 4, pero entonces habría que cambiar los nombres a los personajes). Ignoremos también las timelines incompatibles de ambas series.
Post original: aquí



7 de noviembre, 3:05 p.m.
Agencia de Talentos Wright


Ya me esperaba que fuese un día raro desde el momento en que vi el lujoso automóvil aparcado enfrente del edificio de nuestras oficinas, pero no creí que fuese a involucrarme tan directamente. Apenas abrí la puerta, Trucy corrió a mí me arrastró alegremente.

-¡Tienes un cliente, Polly! –me dijo ella-. Vino especialmente preguntando por ti. ¿No es fantástico?

La verdad es que sí sonaba bien, y sentí que me hinchaba algo el ego. Dicho cliente estaba sentado en el sofá, mirando a su alrededor con expresión altanera y algo asqueada. No es que pudiera culparlo: la sala era como un monumento al circo con tanto implemento de magia. Al notarme, se puso de pie y se me quedó mirando durante un buen rato, como analizándome. ¿Así se sentiría la gente cuando los percibía? No, este tipo era más frío. Era un chico más alto que yo, moreno y con gafas.

-Supongo que servirá –respondió al fin, encogido de hombros. ¡Vaya, me alegro de pasar el test! –Mi nombre es Kyouya Ootori, y vengo de parte de mi compañero a solicitar sus servicios, señor Justice.

-Está bien -le señalé el sofá para que se volviese a sentar. –Esto, ¿podría explicarme la situación?

-Por supuesto. Mi amigo Tamaki Suoh ha sido acusado de hurto. Se han encontrado una considerable cantidad de joyas dentro del piano de cola de la tercera sala de música de nuestra escuela. Como él es el único que toca ese instrumento, las sospechas cayeron de inmediato sobre él y ha sido detenido. Me temo que puede necesitar un abogado defensor puesto que los dueños de estas joyas amenazan con demandar.

-Un momento, ¿escuela? ¿Usted está en secundaria? –Rayos, era más joven que yo. Y eso que me llevaba como veinte centímetros fácil.

-Segundo año, en el Instituto Ouran. ¿Quizás hayan oído hablar de él?

-Yo no –dijo Trucy, golpeándose la cara con su dedo índice.

-No me extraña –le dije-. Es un colegio privado muy caché para los más ricos. La gente de a pie no puede entrar o costeárselo.

-No fácilmente –replicó Ootori-, pero se dan casos. Pero ahora podrán comprenden que los bienes robados pertenecen a herederos de prestigiosas familias. La reputación de Tamaki, la de su familia y la de sus amigos por asociación está en peligro. Obviamente no puede permitir que esto ocurra.

-¡Oh, no! ¡Tenemos que ayudarles, Polly!

-Sí, entiendo la situación –dije-. Vayamos al Centro de Detención para hablar con el señor Suoh.

-¿Realmente la entiende, señor Justice? –la sonrisa de Ootori se amplió. Pude sentir la temperatura en la habitación bajando como si se hubiese estropeado la calefacción-. Porque sería muy lamentable que Tamaki Suoh perdiese el caso, en especial para usted –para ese entonces su mirada tras las gafas era gélida y terrible a pesar de parecer jovial-. Imagine que no sea capaz de encontrar clientes jamás si comete algún desliz. No sé si comprende lo que digo.

¿Que si lo comprendía? El tono de voz de este tipo estaba cargado de algo que daba más miedo que las amenazas de Pequeña Plum Kitaki y su “escobita”. Tuve que tragar saliva antes de responder.

-…Comprendido, señor.

-Así me gusta. Vamos con Tamaki, entonces.

7 de noviembre, 3:37 p.m.
Centro de Detención


No me gustaba la idea de esperar con ese niño ricachón mientras terminaban con mi cliente. Al parecer él tenía otras visitas, así que nos tocaba hacer cola.

-Ah, señor Ootori –dijo Trucy, quizás tratando de romper el hielo-. ¿Y eso que eligió a Apollo para defender a su amigo? ¿Es porque es un abogado famoso?

-A decir verdad, hoy oí su nombre por primera vez.

Mi ego empezó a bajar en picado.

-Por supuesto –siguió Ootori-, mi familia cuenta con un abogado muchísimo más capacitado que el señor Justice –ouch, golpe bajo-. No obstante, se encuentra en una situación que le incapacita el volver a tomar cualquiera de nuestros casos. He oído que usted trabajó un tiempo en su bufé.

-¿Se refiere a Kristoph Gavin? –pregunté, pero sólo por formalidad. Él ya me había respondido.

-Efectivamente. No sólo es un egresado Cum Laude de Ouran, sino que me haría un descuento especial. Resulta un inconveniente que tuviésemos que prescindir de él.

¿O sea que era tan sólo el reemplazo de Gavin? Qué gracia.

-¿Entonces por qué lo eligió exactamente? –dijo Trucy.

-Le pregunté a mi primo si sabía de algún abogado que fuese efectivo y a la vez de honorarios modestos. Me dijo que conocía a uno con más de tres dedos de frente y me dio su dirección.

Bravo, me eligió por lo “bueno, bonito y barato”. Sentía que mis mechones decaían tanto como mi autoestima. Aunque había algo que me mosqueba de esa descripción.

-Su primo… ¿lo conozco?

-Mi primo Klavier fue el que me lo recomendó. No hace falta que le explique más, asumo.

Así que fue él el que me arrastró a la pesadilla que era Kyouya Ootori. Por el nombre me lo debí de imaginar. Vaya con la letra K.

-¡Es primo del fiscal Gavin y del señor Gavin! –Trucy finalmente llegó a la conclusión.

-Por eso dije que Kristoph me haría un descuento especial, señorita Wright: porque somos familia. Primos segundos, para ser preciso. Mis hermanos mayores prácticamente se criaron con los Gavins.

Oh, y se le notaba el parentesco con Kristoph a la legua, eso sí. Si hasta parecía más hermano suyo en espíritu que el propio dios del rock, ahora que lo pensaba. Hasta igual de miedo daban y todo...

Finalmente, el guardia nos hizo pasar a la sala de visitas. En el camino, nos encontramos un grupito de chicas en uniforme que salían de ahí y que pararon a Ootori para conversar, desconsoladas. Mejor así para mí. Entramos a ver al cliente sin tenerlo respirándonos encima.

-¡Ah, magníficas ropas! –dijo una voz detrás del vidrio- ¡Pero si es una princesa de la magia!

El chico rubio que nos esperaba tendía una rosa, sacada no quería saber de dónde, en dirección a Trucy. Ella parecía sobrecogida, a pesar de que el truco se veía más fácil que lo de las braguitas mágicas suyas.

-Señorita, creo que has encantado a este prisionero del amor con tu hechizo.

-E-e-¿en serio? –ella susurró, las manos enguantadas sobre su boca. Un momento, ¡¿dónde había visto esto pasar antes?! Entonces me di cuenta que Trucy o tenía un gusto muy determinado en hombres, o había desarrollado un cierto fetiche. Mientras me ignoraban, me pregunté si nuestro estimado cliente no estaría emparentado con los Gavins también.

-Tamaki, te ruego que no hagas de host de gratis -llegó por fin Ootori, y aún no había logrado hablar con el acusado. El rubio cambió la actitud y se rió incómodo-. Tampoco es el momento, considerando tu situación.

-Lo siento, Kyouya. ¡Ah, verdad! ¿Conseguiste un abogado?

-¿De qué hablas? Ha estado enfrente de ti todo este rato. Ése es el señor Apollo Justice.

Finalmente me miró, con unos ojos enormes de cordero. Se pasó la mano por detrás de la cabeza y jugueteó con su cabello, también muy como haría el fiscal Gavin.

-Ay, discúlpeme. La verdad es que no lo había visto. Jeje.

Dale, sigue poniéndole sal a la llaga. Mejor lo empezaba a interrogar de una vez.

-Señor Suoh, hábleme del robo.

-¡No sé nada! –de pronto empezó a llorar, y las lágrimas parecían de verdad y todo- ¡En mi vida he visto esas joyas! ¡Yo no haría nada así, tienen que creerme!

-Aww, no llore, señor Suoh –intervino Trucy-. ¡Yo le creo! Sé que no está diciendo mentiras.

El brazalete no parecía reaccionar; puede que dijera la verdad y Trucy tuviera razón. Y francamente, pensé que el tal Tamaki no tenía pinta ni de ser capaz de matar una mosca. Mejor cambiar la pregunta.

-¿Dónde ha estado todas estas noches, por ejemplo?

-¡Estaba en mis aposentos, viendo televisión plebeya! Estoy enganchadísimo a los dramas de época y los de superhéroes samurai.

Algo muy educativo para un heredero multimillonario, sí señor.

-¿Y alguien lo vio y puede corroborarlo? Por ejemplo, algún sirviente o una doncella de su casa.

-No, ¿por qué?

-Porque eso quiere decir que no tiene coartada, señor Suoh. Y que será más difícil para mí defenderlo.

En menos de cinco segundos, el chico había cambiado de expresión de normal a horrorizada a deprimida, y se había hecho bolita en un rincón de la sala. Se estaba agarrando las rodillas y nos estaba dando la espalda. Con todo y lo mortificante que era, al menos la comparación mental con Klavier Gavin se fue al caño.

Justo mientras pensaba cómo regresarlo a la silla, otro guardia entró para anunciarnos que los cargos habían sido retirados. ¿Eso quería decir que me había quedado sin trabajo, además? ¡Qué chasco!

Acompañamos a Ootori hasta la salida a esperar a Suoh. Ahí estaba un chico de cabello castaño con uniforme, con una bolsa de Snackoos a medio abrir en sus brazos.

-Kyouya-sempai, ¿y Tamaki-sempai dónde está?

-Ah, Haruhi. Ya estará por salir –quizás sería porque se le limpió la reputación, pero Ootori parecía menos tenso ahora.

En efecto, nuestro ex-cliente salió dando brincos y abrazando a los otros dos al grito de “¡mamá! ¡hijita!” A estas alturas ya estaba seguro que o tenía problemas mentales serios o la cárcel lo había asustado tanto que perdió la razón. Incluso nos estrujó a nosotros.

-¿Entonces qué pasó? –quiso saber Ootori.

-Bueno –dijo el chico llamado Haruhi-, esta detective estuvo buscando evidencia en la sala del club. Yo la ayudé a buscar huellas digitales en el piano y las cosas robadas. Entonces Hikaru y Kaoru tomaron el spray de luminol que ella tenía en el bolso y empezaron a regarlo por todas partes para molestarla. Pero entonces vimos restos de sangre en el marco de una ventana. La detective la mandó a analizar, y le pertenecía a un alumno de 3-D. Entonces Hani-sempai y Mori-sempai fueron a arrancarle una confesión. Él fue el que robó las joyas, las escondió en el piano, y se lastimó un brazo con el marco al salir por ella.

-Interesante –dijo Ootori.

-Awww, suena como que se divirtieron jugando a los detectives –dijo Suoh.

-Toma, sempai, la detective se dejó esta bolsa de chuchería. Como te gusta la comida chatarra...

Y así terminó el caso, con los clientes comiendo palitos de chocolate “plebeyos”, y Trucy llevándose la rosa de Tamaki Suoh y una promesa de ir a verla al Wonder Bar. Yo, para variar, no recibí ningún pago. En retrospectiva, debí al menos de preguntarle alguna historia embarazosa a Kyouya Ootori sobre sus primos. Oh, en fin.






Curiosidad final: En la versión japonesa de AJ, el comentario de los nombres con K seguiría funcionando porque los hermanos Gavin se llaman Kirihito y Kyouya Garyuu. Sí, Klavier se llamaba Kyouya. No está escrito con los mismos kanji y no significa lo mismo que el nombre de Ootori, pero sigue resultando anecdótico.
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